A la mitad de la calle, una pareja de artistas sostienen un tríptico que despliega un acróstico formado por la palabra Q U E R É T A R O. Pero, su contenido no habla de prosperidad económica o de seguridad como lo hacen las narrativas oficiales, sino de una ciudad “extractivista, clasista, racista”, donde los artistas “están haciendo arte, sin contrato y sin derechos laborales”.
Esta denuncia forma parte de un performance que los artistas Alex Uribe y Martha Hernández realizaron como parte del “No hay, no hay festivalito editorial”, una contrapropuesta de editoriales locales ante el Hay Festival que se llevó a cabo el fin de semana en la capital de Querétaro.
Si bien, el espíritu de este festival es mantener una postura crítica hacia las instituciones de cultura y la desigualdad en la distribución de los recursos al arte, esta no fue su única esencia. “No hay, no hay festivalito editorial” también significó hacer comunidad y reivindicar el trabajo de lxs artistas y editoriales de Querétaro.
“Es una protesta pacífica que si bien no es en la periferia, sí es fuera de las grandes figuras de la literatura, porque aunque vendemos sus libros, no tenemos la misma visibilidad como proyectos”, señala Dan González del proyecto Gatosabio Librería.
Para Dan, el No hay, no hay festivalito editorial” implicó no entrar en competencia, sino encontrarse con lxs amigxs, apostar por otras propuestas y proyectos locales autogestivos. El espacio –señala–no le pertenece a “alguien”, es comunitario.
“Es una manera de decir: aquí estamos, resistimos (…) no necesitas una editorial detrás de ti para poder expresarte, escribir, dibujar o, incluso, leer”, señala.

No hay Festivalito y la resistencia de editoriales locales
Luis Osorno y Oliver Herring son los creadores y organizadores del “No hay, no hay festivalito editorial” que se realizó en un corredor de tres librerías, ubicadas en la avenida céntrica de Ezequiel Montes: El cuervo de Poe, especializado en literatura de terror; El Diván de libros de viejo y La Sensacional, un estanquillo de fanzines, libros y stickers.
El “No hay, no hay festivalito editorial” no es el único contra-festival que se realiza en el país con una postura crítica hacia los eventos de las editoriales comerciales. La Otra Fil se celebra en Guadalajara con la intención de crear redes de apoyo entre las propuestas alternativas e independientes. Estas contrapropuestas se han generado, como una forma de resistencia para lxs creadores.
Osorno, también editor en el “Taller de las Flores Raras” y “Hacia la salud como flujo”, explica que, el “No hay, no hay festivalito editorial” es un espacio para crear algo accesible y diferente. Es decir, donde los asistentes no sean sólo “consumidores pasivos”.
“Se trata de reivindicarnos, como agentes creativos. Como comunidades creativas y autogestivas. A veces precarias, pero con la capacidad de organizarse y de generar festivales”, subrayó.
En el 2023, el municipio de Querétaro y el Gobierno del Estado destinaron 13.2 millones de pesos para el Hay Festival, el cual se realiza desde el 2016, por un convenio realizado por el ex alcalde panista, Marcos Aguilar con la organización. También cuentan con la participación de empresas como la aseguradora Sura, su aliado en América Latina ––según el portal del festival–.
El recurso público del municipio de Querétaro que se destinó este 2024 para este evento, fue de nueve millones 757 mil de pesos. Sin embargo, a esto se sumó, el recurso que se destinó por parte de otros municipios donde se realizaron actividades como Corregidora y Tequisquiapan, según informó Comunicación Social de la capital.
Literatura, arte y stickers para todxs
Si crear literatura, no necesariamente tiene que estar sujeta al apoyo de una editorial “grande”, tampoco lo está la creación del arte por medio del dibujo. Ni hacer stickers.
lilustiesa y Ruido_vriyo son ejemplo vivo de ello. A través de ilustraciones, el dibujo y los stickers apelan a la creatividad como una forma de resistencia. Además de sus proyectos independientes, son integrantes de la Red de Apoyo Anónima de Stickers, originaria en el municipio de San Juan del Río.
Con la red, realizan actividades como el intercambio de stickers o talleres para su elaboración ocupando, principalmente, espacios públicos. El uso de stickers les ayuda a hablar de temáticas como la salud mental, el cansancio, la vida adulta o la cultura popular.
“Nos gusta hablar de las que son difíciles de hablar. Esas son nuestras favoritas y donde podamos integrar a todas las personas (…) donde podamos integrarnos todas las personas, todos los tamaños, sabores y gustos, ahí es”.
La importancia de la existencia de los espacios independientes, estriba, en que estos no son elitistas ni están centrados sólo en artistas reconocidos.
“El festival está siendo muy hermoso (…) el ver reunidos a compañeros haciendo cosas tan diferentes de forma autogestiva, inspira a un artista como nosotres que somos, los rebeldes de las instituciones”, afirma Ruido_vriyo.
Estar en espacios independientes como el “No hay, no hay festivalito editorial” para lilustiesa, ha implicado poder experimentar con distintas artes.“Son muy necesarios para personas que no encajamos en esos estándares de lo que la cultura quiere presentar al público. No solo existe el público selecto, existe todo tipo de público”, señala
La cultura en México, y en Querétaro, también enfrenta otra problemática para lxs artistas: el centralismo. Es decir, que en la capital del estado se concentran la mayoría de espacios para “hacer, compartir y dialogar” sobre el arte.
“Es un abismo muy grande (…) Allá –San Juan del Río–encontramos dos, tres, por mucho. Uno o ninguno (…) Si lo hacemos individualmente, nos vamos a cansar; pero, sí nos juntamos, si nos organizamos, creo que lo podemos lograr”, puntualiza lilustiesa.

